jueves, 20 de noviembre de 2008

Receta para comerse tranquilamente un Completo en un boliche cualquiera

Completo: Dícese del tradicional entremés conocido vulgarmente por otras arrogantes esferas imperialistas y que se autodefinen como primer mundo, como hot-dog. Se sobre entiende, y si no se sobre entiende se establece en el acto, que el “Completo” como tal, solamente en esta parte de la galaxia que denominamos Chile, se elabora de esta deliciosa y particular manera.

Boliche: Dícese de cualquier populoso establecimiento expendedor de productos alimenticios preparados que hace también las veces de lugar de encuentro del sector.

Cualquiera: Pues eso, cualquiera, ni de mayor ni de menor importancia.

Antes, un breve comentario introductorio: Cuando tome la decisión de comerse un Completo, asúmala con todo lo que ello implica, y defiéndala, es el primer y más importante paso, evitará así cualquier tipo de riesgo o la aparición de algún paradigma intrascendente que no lleve a nada. Por lo mismo, para salvaguardar su tranquilidad, evite por todos los medios irradiar que uno no tiene nada más que hacer en ese momento, dar muestras de aquello lo convierte a uno inmediatamente en carne fresca en el boliche en cuestión, y el aire por consecuencia caerá con todo encima, y el aire nunca viene solo, siempre viene de la mano de alguien que mete conversa, que pide una ayudita, o peor, que pregunta la hora o la dirección de alguna calle, y eso sí que se convierte en una tragedia mayúscula e irrecuperable, recuérdese que hablamos de un boliche cualquiera, y en Chile hay boliches que son verdaderos antros de la observación donde las paredes carcomen, olfatean, escudriñan cada mirada, cada pensamiento, la timidez y las debilidades se someten a la peor de las pesquisas, y la clientela, uf, puede ser mucho peor, totalmente implacable, puede ser incluso letal con la bruma de sus interrogantes, se puede ir la vida entera sentado ahí toda una tarde platicando con alguien sin saber porqué.

1.- Tómese atención del Completo. Fíjese en sus líneas, en su tamaño, verifique el pan, si está duro, o tibio en el mejor de los casos. Ahora vea los colores, la mayonesa por cierto, que siempre la ponen al último para que chorree por los lados para que el producto se vea más apetitoso, o se quiera ocultar algo peor como una vienesa que no es vienesa, pero eso sería casi inaudito, es una regla a todas voces, más que una regla, un asunto ético-teológico diría yo, que cuando se compra un Completo en un boliche en Chile, se sirve un Completo, vale decir pan largo “para Completos”, relleno de una vienesa, tomate, mayonesa, y a lo menos palta que sería lo más probable, en este país se producen en abundancia las paltas más extraordinarias del Sistema Solar, y algunas malas lenguas megalómanas-antropocéntricas han dicho de la Vía Láctea, incluso del universo, pero ese ya es un enunciado demasiado arrogante que supera con creses mi criterio de hombre simple sabedor del paladar popular. Y como aliño aditivo para el Completo, dispuesto sobre la mesa por parte del boliche al servicio del consumidor, mostaza, ají o pebre cuchareado si los dioses nos favorecen, y ketchup, que con el transcurso de los últimos sucesos mundiales, los usuarios adictos de este repulsivo producto disneylandés han disminuido considerablemente (que tampoco nunca fueron tantos), amén de que en general es difícil encontrar en un boliche cualquiera esa cosa llamada ketchup, con suerte simple salsa de tomate en el mismo envase que alguna vez contuviera de verdad esa porquería.

Entonces, verificar el producto partiendo por la mayonesa pues vaya que es importante testearla, se recomienda no olvidar este ejercicio (la forma de hacerlo es muy simple: disimuladamente pruébela, ya sea pasándole el dedo, o lengüeteando directamente el producto, total es su Completo, usted está en todo su derecho, ahí notará de inmediato la calidad en este caso de la mayonesa, no vaya a ser que esté pasada y le agarre una cagadera de padre y señor mío). Aproveche también de verificar el pan por supuesto, y la palta, si está muy negra o aún conserva algo de verde, y si las dudas aún se resienten, como que no quiere la cosa, peñisque un trocito de tomate que fácilmente acusa algún estado de “poca frescura” por decirlo elegantemente.

Satisfecho el análisis y las dudas (no todo es teatral, el analizar el producto puede evitar dramáticas consecuencias posteriores, hago hinca pie en esto, se han conocido escenas memorables por culpa de un simple Completo), no hay que ser muy quisquilloso tampoco y esperar que el producto sea el santo grial de la asepsia y la pulcritud sublime, recuérdese que hablamos de un boliche cualquiera, no de una boutique, si quiere algo más fino váyase a un sucucho pudiente si cree que su fina cepa y su menuda nariz merece algún privilegio por sobre el resto… una vez satisfecho el análisis entonces, proceda al paso 2.

2.- Dispóngase a comer. Para ello es recomendable apearse primeramente de sal; no se sabe con certeza porqué en todos los Completos de la galaxia, (reitero la idea de la autenticidad y la originalidad en la manufacturación de este legendario y delicioso producto chileno), no se sabe con certeza porqué a la mayonesa casera siempre le falta sal. También es recomendable aprovisionarse de mostaza y ají si es que se ha de utilizar, o el mencionado pebre cuchareado, Dios lo guarde en su santa gloria. Y por supuesto, fundamental, servilletas, sabido es que el oficio de comer Completos requiere de una pericia extraordinaria y de movimientos impecables, tanto en el acto de introducir correctamente el producto en la boca, ya que regularmente el Completo con todos sus insumos es más grueso que el diámetro de una boca tamaño medio, así como en el ágil e invisible rápido accionar posterior de limpiarse inmediatamente para no hacer el soberano ridículo de quedarse campante y sonriente con una pinta de mayonesa en la punta de la nariz, o una senda plasta de palta en el medio de la corbata, si es que se usa corbata... y no se crea que por ser un Completo y estar en un boliche cualquiera, la clientela tiene poca tendencia a vestir elegante o formalmente, es un paradigma digno de análisis el hecho de que el Completo sobrepasa todas las clases sociales, y es reconocido como uno de los luchadores más incansables y emblemáticos contra la mal parida discriminación.

Y listo, usted ya se está comiendo un completo. Se advierte que una vez que comenzó a comer, irremediablemente ya no hay vuelta atrás, punto, y esto porque el completo es adictivo, su sabor y sus componentes químicos son tan eficaces como enigmáticos, por lo que es imposible detener la acción hasta acabarse el producto en su totalidad. Y lo otro es porque se está intrínsicamente prohibido cambiar de lugar, esto es un simple asunto de sobrevivencia, se vería demasiado extraño cambiarse a mitad del Completo, que si la mesa le gustó o no le gusto, que si cojea mucho o poco (porque es un hecho concreto que la mesa va a cojear de todas maneras, es una de las premisas de todos los restoranes boliches a lo largo de Chile), o que si se está muy lejos de la ventana y no se puede ver nada para afuera, o si se está muy cerca y se ve todo, incluso la mirada burlesca de un par de colegiales haciendo la cimarra, o la escena poética de algún perro cagando en medio de la calle sin importarle ni las bocinas ni el sol, o que si le tocó estar sentado frente a un grupo de curados revoltosos, o peor, frente a uno que está solo, decrépitamente solo y no deja de mirarlo, y no dice nada de nada, sólo está ahí, solo, en silencio mirándolo fijamente... ya no hay vuelta atrás, pues se llamaría demasiada la atención, y la idea es comerse tranquilamente un Completo.

Pero ojo, estamos en Chile y en un boliche cualquiera barrio adentro donde inesperadamente puede suceder cualquier cosa, donde cada día es un nuevo nacimiento, donde la magia se escurre de extraña manera segundo a segundo, y en una de esas, puede ocurrir que en todo el boliche no haya nadie más ni nadie más entre, o puede tocar que junto a su mesa haya alguien haciendo lo mismo que usted, y hasta puede suceder que haya algún borrachito en silencio leyendo pausadamente algún libro de Kerouac o de Teillier, y de pronto comparta con usted un par de versos, un par de historias, o un par de horas que pueden ser nutrientes de alguna nueva página que se irá a volar donde se van a volar las cosas eternas. Incluso puede suceder que se coma tranquilamente su Completo, y descubra haber ingerido el mejor alimento de la tierra, y descubra que las paredes, y los aires, y la clientela nunca fueron sus enemigos, y se haya sentido parte de algo en ese último par de horas, y en una de esas, hasta haya aprendido a decir nosotros.

7 comentarios:

Marcelo Munch dijo...

Lo prometido es deuda, ahí está el texto laaaaaargo para robarles todo el tiempo del mundo.
Para la traducción de algún localismo, favor hacerme llegar sus descargos, con gusto los leeré, a riesgo que no responda ninguna cosa, o responda con algún localismo aún peor.

Se agradece su comprensión y su compañía. Su paciemcia de contertulios sigue siendo un misterio para mí, un grato misterio.

kany dijo...

Qué nostalgia....

SuB-UrBaNa dijo...

Me quedo con las últimas 10 palabras para llevarlas a La Piojera y luego al café.
Los completos nunca aprendí a comerlos, por eso lo hago por partes y con Zaratustra al hombro.

Suya

Heroína Frívola dijo...

Amo los Italianos... recuerdo cuando recién empezaron a ser furor, tenía como 7 años y unos tíos nos invitaban a mí y a mi hermana a comer aun restorant q se llamaba Waldis, en Osorno, eran muy ricos los Hot Dogs de ese entonces. Ahora los Italianos pasan a ser parte de mi dieta, siquiera una vez a la semana.
El tema de los boliches, si quieres comerte uno, mejor no mirar alrededor, porque empezando por las vienesas de dudosa procedencia y animal... en fin.
Y sí, la mayonesa casera siempre le falta sal, pero esa si que prefiero evitarla, salmonera y etc.
Gracias por la visita y un texto largo necesita un comentario extenso.

Sirena Varada dijo...

Si tuviera que ocurrirme algo, ojo; en Chile, en un boliche cualquiera, y pudiese elegir, preferiría que prendiera el azar compartiendo un par de horas, y un par de versos y un par de historias con ese “borrachito” que lee Kerouac.

Leerte, sin embargo, y siempre, es también algo mágico e inesperado.

Un beso

XtalKer! dijo...

marcelo tu debes conocer el Sibaritico, cierto?he comido los mejores completos del mundo en ese pequeño espacio...

lei tu receta, la aplicaré de ahora en adelante;)

muchos saludos desde chile

Mel V dijo...

casi no tengo palabras a esta receta... me dio nostalgia, creo que hasta llore de alegria...
gracias por robarnos tiempo, asi da gusto. ahora tengo hambre y estoy muy lejos para ir a analizar un completo al Cevasco(hay a mi parecer estan los mejores)
bueno q se puede hacer no?
gracias a andar buscando la receta para hacer el pan de estas maravillas encontre este blog y a sido un placer
nos leemos