miércoles, 25 de febrero de 2009

Efímero de ruedo

Este deseo mustio de vislumbrarse en cada quien por su lado. ¿Por qué será que el hombre bebe tan blandamente este brebaje que me sabe tan amargo? Y trajinamos en esta farsa en que residimos, que cobijamos, que comemos por miedo sin admitirlo y nos soñados de vivir a concho para tan solo cerrarnos a la primera piedra por mejor esperar el siguiente plano en esa estopa de no mirar el ruedo ni las manos ni los ojos mutuos por albergar el ridículo credo de que aquello trae riesgo de lo que sea con esa cosa poderosa de no llamar soberano al minutero cuando se vive en él, y sobre todo se le teme. Y todo se sucede en el intertanto, todo se trenza en esperar que los amaneceres dorados lleguen solos mientras todo se escurre en la indiferencia y luego se pierde, hasta la mirada se pierde, hasta el rubor de ser visto por otra orilla, hasta el calor.

Todo me importa. Ese asunto de gente que escribe cuando se siente sola no me gusta; yo escribo porque estar solo es parte de mi vida. Ese asunto de gente que le escribe a otros cuando se siente sola me gusta menos; yo escribo porque estar solo es parte de mi vida.

He detenido muchas veces mi tiempo para mirar un pájaro que se ha posado en mi ventana aún cuando yo estaba a punto de descubrir una magia en mi planeta, y el pájaro se ha ido sin embargo sin palabra alguna suya que me hubiera bastado para sanar acaso, y la magia se ha escurrido de mi planeta sin poderla ya abrazar. No me arrepiento, me seguiré deteniendo, vivo en mi planeta, son todos bienvenidos, he recibido mucho más de aquello que un simple almuerzo nunca bien hilvanado.

No hay infinitivos, negamos la grandeza de existir.

Los después me saben demasiado tarde.

7 comentarios:

media luna dijo...

Me quedo con esa última frase: "Los después me saben demasiado tarde". Sobre todo porque a veces no hay un después. Yo prefiero también mirar el pájaro cuando se posa en mi ventana. Y no importa si no me habla o se va volando y con él vuelan otras magias. Lo importante es que yo me paré a mirarlo.
Sobre la soledad, yo soy más ¿condescendiente? La soledad forma parte del ser. Unos escriben cuando se sienten solos, y otros escriben siempre. A mi me gustan todos.
Un abrazo Marcelo. He de decir que tienes una prosa con la que he de familiarizarme porque tiene un ritmo diferente, una música diferente, una prosa que resulta atrayente como los cantos de sirena.

campesina dijo...

estoy de acuerdo con media luna en lo de tu prosa, es diferente, de pronto un monólogo, de pronto un flujo extraño coherente y loco, como una reflexión y un desvarío a la vez...

lo de Jay Kay en Essex, patético, en el sentido más primigenio del término...lo triste es que lo que sale en los diarios tampoco conmueve mucho

cariños

Xi dijo...

Todo me importa a mí también. Será por eso que necesito los infinitivos. Y muchísimo más, las conjugaciones en primera persona (singular y plural).

Como: nos vemos. O: nos leemos.

Infinitivo de moda: regresar.

Hay que transitar por las urgencias con el corazón acelerado. A veces, sólo a veces, los después llegan justo a tiempo para pisar hojas en los parques.

Abrazo cronopio.

media luna dijo...

Marcelo: Vuelvo a pasarme por esta casa flotante tuya, por cierto con ese color tan precioso, sólo para decirte que tengo por costumbre responder todos los comentarios de mi blog. Todas esas miradas que engrandecen la mía. Te lo digo porque hace poco que nos conocemos y no sé si lo sabías. Pero desde aquí también, gracias por cruzar tu mirada.
Saludos.

DianNa_ dijo...

Te dejo besos y abrazos, niño :)

Blanch dijo...

Es muy conmovedor este texto, estimado Marcelo. Me pregúnto cuánto de literatura hay en él, o cuánto de ti hay aqui.
Bueno, bueno, soy la misma de antes, sólo que con casa nueva por las terribles circunstancias que ultimamente acontecen estos territorios tan chilenos.
Saludos

Oriana Di Gonzalo dijo...

Era éste, yo me perdí en el primero.
Sí, es un poco la misma idea, con palabras en estilos distintos.
La Soledad existencial, voluntaria o circunstancial, el tiempo no desperdiciado en los detalles. En el fondo, es saber disfrutar de las cosas simples de la vida, pero siempre detrás de una coraza protegiendo lo blando de los propios sentimientos. Asusta, el Mundo. De ahí la soledad individual. Pero ahí está al grandeza, sobreponerse.
En resumen? Estilos muy diferentes para llegar a desarrollar una misma
idea.
Me encantó tu estilo.
Saludos y gracias por compartir conmigo esta belleza.