jueves, 17 de diciembre de 2009

Señor Julio Puente

Me levanté levanto ocho treinta, me fui a voto, mi candidato no me favorece pero le tengo un cariño raro, como a un primo chico que no tuve, pienso, entro, firmo, Huy que curioso, dos nombres iguales, dice el vocal de mesa medio sonriendo, claro, dos apellidos poco comunes, claro, lo de siempre, hacía mucho que no oía eso, miré al vocal, dejó de reírse, firmé mi lugar señalado, yo era el único que había llegado a votar de esa página, y eso que no llegué temprano, me había tomado mi tiempo, me tomé mi tiempo, hacía tres elecciones que no venía a botar, tenía la secreta esperanza de ver su firma de minutos antes, y saber que estaba vivo y que estuvimos tan cerca.

2 comentarios:

Cassandra dijo...

Un segundo ambiguo, de secreta esperanza... un lugar insólito para reabrir nostalgias.

Besos

Eleutheria Lekona dijo...

Hace ya varios meses visité el blog de Marcelo Munch, un blog que me impactó asaz por todo lo que aquí encontré: su pensamiento, las fotografías, esa cosa intangible y rara que es la personalidad de un desconocido pero cuyo ser -de alguna forma- penetra en el tuyo propio.

A Marcelo Munch le quisiera decir… pero sólo le diré: Si estás en Chile, espero que estés lo mejor que se pueda estar ahora en Chile.

Eleutheria.