lunes, 25 de febrero de 2008

Recuerdos de un Santiago adentro

Pequeña Crónica Urbana

Quien se haya partido el culo siete con diez de la mañana en alguna grieta de este Santiago herido sabrá que la noche aún existe hasta salvar los pies de este viaje guerrero de cotidiano doliente, sabrá de viento partiendo la cara las manos las ganas de llegar cantando a laborar con la dicha pequeña inmensa de traer sustento a los hijos, sabrá de roce empuje manoseo sucio olor a colonia inglesa olor a poto, olor a todo de nadie no mío pero no importa, yo formo parte de este causeo viviente, este caldero micro que traspasa la acera y el fango, la urbe proleta barata tempranamente en solitario, hasta el hartazgo, barrio adentro.

2 comentarios:

Gabriela clavo y canela dijo...

Espíritu de Ciudad. Usted sabe a qué me refiero.

G.

Shiops dijo...

uff... que identificada me siento. Viajes de poniente a oriente, de norte a sur, de extremo a extremo, desde la parte linda de la ciudad hasta la no tan linda donde duermes todas las noches.

Con un sentir cansado, al dia siguiente pasará lo mismo...¿lo mismo?, en realidad no, cada viaje es unico, cada vendedor ambulante, payaso, lanza, borracho (en los buses piratas despues de las 12 de la noche), le da su toque, su aroma, si, muchas veces ese aroma no es el mejor, pero es aquel que te acompaña 4 horas al dia y quieraslo o no, te trae recuerdos.

No puedo olvidar aquellas noches (antes del transantiago) cuando la micro amarilla como a las dos de la madrugada nos traia a nosotros, los rezagados, los que salieron tarde del arduo trabajo o los que veniamos de algun bar perdido en calles oscuras, de esos bares de viejos chichas del que tanto gustamos algunos. Con un bullicio diferente, cantando, hablando con quien dificilmemte conversarias en otra circunstancia, llegando al centro de una comuna perdida al poniente, porque más allá no llegan -a esa hora es muy peligroso- y todos en patota nos bajamos y puede que nos veamos al dia siguiente a las 2 de la madrugada pero no nos acordaremos... cada viaje es único