miércoles, 14 de mayo de 2008

Harrno, la ciudad luz

La ciudad de Harrno es un pequeño pueblo ubicado a la orilla de la luz. Posee un mar inmenso que no conoce de mareas, cuyas olas acarician pausadamente las arenas para que niños y viejos duerman entre ellas con el sonido de su música que jamás se repite. No posee constelaciones superiores, su cielo bóveda lo compone tan solo una estrella. La ciudad de Harrno no conoce de invierno, sobre todo cuando la lluvia es primavera y las hojas secas se disfrazan de retoño.

Los habitantes de Harrno no poseen memoria y tan solo viven de un recuerdo, es una constante que no se sucede y que trasciende el tiempo presente, que de tan presente, se vierte desde el pasado para dibujar un futuro jamás diluido. Los habitantes de Harrno no conocen de pérdidas.

Deambulan incesantemente entre los humanos, especialmente en la noche cuando el sol se hace más día. Cuando las gentes olvidamos los recodos de cobijo conocidos, ellos entonces los recogen y los envuelven en puros pensamientos de sabiduría quieta de no derrochar nada y jamás poseerlo. Los habitantes de Harrno aman la nomenclatura de lo no conocido, no comprenden la fe de creencias lejanas ni Penélopes, ellos se dulcifican de viajes en barcas hacia puertos donde no habrá recibimientos, ellos no esperan nada, su tiempo presente es su única enmienda.

Los habitantes de Harrno desde hace un tiempo a esta parte han conocido la pena, los humanos se han apoderado de la pausa y las respuestas, y les dan significados mezquinos por puro faltos de coraje. Los habitantes de Harrno ahora prefieren contemplar la luna.

De tanto en tanto vuelven a pisar esta tierra nuestra cuando nadie los mira. Es fácil distinguirlos en aquel proceso, una fotografía los podría descubrir riendo entre nosotros, pero el resultado será tan solo un paraje solitario que nadie acaricia, es lo que veremos desde este lado de seres humanos que no somos capaces de vislumbrar los carnavales luminosos y el jolgorio con que ellos endulzan todo lo conocido.

7 comentarios:

carola. dijo...

De nuevo transportándonos a lugares de ensueño. Contemplar la luna también está bien, aunque sin pena estaría mejor.
Un abrazo, como siempre, lleno de cariño.

A.Ocampo dijo...

"Sospecho de las intensiones que se sustentan de lo que se recibe en consecuencia"

No será demasiado "de", no encuentro ni el sujeto ni el sustento de su lapidario comentario. Tampoco se cual es la "postura". Lamento que sospeches de cosas que no sabes transmitir.

Saludos

Sirena Varada dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Paz de la Vida dijo...

A veces cuando hacen faltan las caricias , la belleza del silencio fluye .....................................................................................

Sirena Varada dijo...

Sueño con un lugar a la orilla de la luz… Sueño con un mar inmenso que no conozca mareas… Sueño con no conocer de pérdidas. En definitiva, sueño con Harrno, ese inmenso lugar que has inventado.
Te felicito por la poderosa belleza de esta entrada. Me habría encantado haberla escrito yo.

Un beso

sole dijo...

conozco esa ciudad/pueblo/país.
está cerca, adentro.
un abrazo

Marcelo Munch dijo...

A todos los presentes, pido disculpas por la demora en incluir los comentarios recibidos, algunos de hecho, no sé a donde los mandé; aunque mi inoperancia en esta cosa aún nueva para mí que es el mundo de los blog, no me redime, tampoco me excluye para admitirlo. Son los gajes de vivr en la luna.
Así mismo quisiera dejar en claro que el mensaje que aparece suprimido fue otro más de mis condoros (mi error)... aquí no sé cesnsura a nadie, y al que no le guste lo borro.

Muchas gracias por la comprensión

PD. Este comentario no se autosuprimirá.