sábado, 26 de julio de 2008

Pequeño rezo de Domingo

Domingo a Domingo como corresponde, todas las Rosas beatas tías Irmas misia María Filomenas rezan sus rezos a la hora doce entrelazando dedos y murmullos bajo sus negros chales en sacra actitud, mientras el resto del día riegan sus flores a comadreo limpio descrestando al vecindario entero bajo la mirada paciente de un pescadito de papel y una cruz de palitos sobre el umbral de sus puertas. Como corresponde, todos los Osvaldos don Eusebio tíos Hugos Heribertos fuman sus rezos a la hora cuatro sobre la galería norte del estadio local con un jamón palta en la mano mientras la regalona námber guan datea la última carrera desde la pequeña transistora sobre la oreja con el alto auspicio de pilas Rayovac. Como corresponde, todos las Janos Montse Nicos Lenas masajean sus deseos dibujando la noche anterior bajo la mirada culpable del espejo implacable, mientras sus pechos cuelgan del hilo fecundo que sostiene el silencio por culpa de ese llamado telefónico que horas antes se prometió bajo la música a todo dar. Como corresponde, todos los pequeños Rodrigos, Anitamarías, Emilios Bernarditas Sebas, tejen sus sueños a toda hora en el mismo grandioso universo donde las hojas secas bailan alegres y comprensivas entre cada templo que nadie ve, el mismo grandioso universo donde cada quien reza a su manera.

10 comentarios:

L Mery dijo...

y estan los que rezan para recuperarse, los que lo hacen para ser correspondidos, los que piden por no ser descubiertos, los que suplican por el empujoncito extra, los que no rezan pero debieran, los que lo hacen en exceso, and so on...
Quizas uno debiera escribir a veces de lo que reza, como lo hace con los sueños, porque en el fondo rezar es un poco soñar o, al menos una forma sutil (a veces no tanto), de intentar cumplir los sueños.
Me gusto mucho lo de Rayovac, jaja.
Saludos! L.

Mauricio Fredes dijo...

Buenos textos, saludos le dejo, m.

kany dijo...

El rezo es esperanza de futuro para algunos...
besos

ILussa dijo...

Sueño para poder respirar.. no respiro para poder soñar.

El universo en el que respiro es corto, es bello y está iluminado por la mágia que el amor le da a los días y a las noches -que en mi caso, siempre son perfectas-

Cada uno de estos: Hugo, Anita, María, tu y yo.. somos el ejemplo claro de seres que cierran sus ojos de primavera a primavera. Un-año seguido no basta. (para soñar)

Ilussa te saluda, con los ojos cerrados.

kany dijo...

Estoy como hiperventilá!!!

SuB-UrBaNa dijo...

Me imagino que esto sucede en una de esas iglesias que hay entre salar y salar, en Atacama. Màs al interior de San Pedro, màs hacia la cordillera.

Sakena dijo...

qué fotos más maravillosas!
me dan la impresión de haber viajado hasta los confines del mundo, gracias.

Sirena Varada dijo...

Detrás de los rezos se esconden los miedos de la misma manera que los ojos sinceros se ocultan detrás de sus miradas.

Mosaicos que se aglutinan en la quimera del tiempo, permanecen eternos en su voluble fugacidad: La misma gente, los mismos rezos... y siempre los mismos miedos.

PD: Me "reincorporo" al mundo internaútico tras unas cortísimas vacaciones estivales. Y qué mejor que navergar en este Bote en turquesa, tan tuyo, en el que las palabras siempre ocultan otras palabras.

Un beso

Claudia Apablaza dijo...

el otro día unas mujeres rezaron por mí en chile. sentí un alivio al saberlo.
marcelo, en qué sitio estás ahora?

un abrazo
ca

Maori Pérez dijo...

El perdido.

Los celos del Jose en Moneda a las doce en el centro del patio de juegos del cole pateando botellas pesadas y tiesas de plástico llenas de piedras moradas todas maniobradas por graves sentidos que juegan de afuera a que son recibidos en el movimiento del Jose contento pateando y gimiendo (en su pensamiento) por otras mujeres que recuerda poco porque si es sincero no tiene memoria de cosas tan vanas como las mujeres ni sabe que es esto lo que lo detiene al momento de darle solo una patada pues sería tan fácil solo una patada en medio de la boca de plástico negro y pesado que duele hasta en el pensamiento del ojo morado (esas son las piedras que guardan adentro todas las botellas de su pensamiento) como una uva negra que hubo renacido de loba o de perra o de tenue sentido que pueda de alguna manera percibir que no hay mujer mala ni mujer tan buena ni hombre tan extraño ni presa tan presa y si es bien recibido le entrega su tiempo a la profe de Historia y si no (que se vaya) susurra y se apena el temible hombrecito que patea la perra y se hunde en su cara y deja la botella y se va a por un trago al bar de la Carmela y se ahoga en sus penas y avista una estrella (le pide que algún día otra estrella aparezca y que sea bienvenido y que todo amor crezca y que el amor profundo sea bien recibido y el amor distante sea bien acogido y el amor perenne sea bien extendido y hasta su propio amor... se corta Jose, perdido).