domingo, 14 de junio de 2009

El origen

El origen de las especies no es más que el resultado de un insulso evento sin ningún episodio romántico de por medio. Dicho punto, o día para ser más específico, día claro con escasas nubes y una agradable temperatura que semejaba a la primavera pero que no lo era porque cursaba mitad de otoño, dicho día un escalofrío seco y ciego tumbó de raíces el vértigo y de aquello las flores se durmieron un tanto más y no quisieron despertar. Luego, o antes, por casualidad, motivo o consecuencia vaya uno a saber, el atardecer avisó desde temprano que no se aparecería como siempre, por tanto prados verdes todos quedaron expuestos a la nada constante bajo toda luz, y el día se fue sucediendo, y la noche dejó de ser noche, los puntos de vista son tan inconmensurables partiendo por este relato mismo. Así, el sol indolente continuó acechando en aquel cortejo, el agua no pudo resistir el tranco, la sequía se hizo mucho más que urgente, y el hambre llovió. Fue entonces que alguien dijo basta, si no viene a mí, iré hasta ella aunque sea a la rastra. Y de a poco y en un dos por tres las ganas se convirtieron en puedo, y del puedo al hecho se convirtió en mío.

De ahí la historia más que sabida, y las razones más que inventadas. La única verdad es la que se ha escrito por terceros, de esos que no se conforman con el sustento que les toca y más bien todo lo pretenden, y ha como dé lugar, nos restriegan en la cara la historia ya sabida, aunque haya que arrastrarse.

2 comentarios:

campesina dijo...

De un insulso evento nacen las cosas terribles y hermosas. El origen esconde celosamente el germen, disfraza el aviso, hasta que alguien dice basta y se atreve y avanza, aunque sea arrastrándose.

un gusto pasar por aquí, saludos cariñosos

media luna dijo...

Tengo que volver. Tengo que leerte despacio y recrearme en la mente de tus palabras. Me encanta conectar con tu prosa. Dicen que querer es poder, pero a veces...ni arrastras.
Un abrazo y un placer volver a verte.