sábado, 11 de diciembre de 2010

Fieltro en las estrellas

Jane no tenía que haber preparado ese pequeño banquete de desayuno, pensé ese día. “Tengo que hacer unos trámites pero vuelvo luego”, dijo, ya sabía que teníamos que irnos cuanto antes para tomar el tren, pero me miró de una manera que no pude negarme. Volvió una hora más tarde y trajo un montón de cosas para desayunar, era un pequeño banquete de panes, quesos, cosas dulces y saladas, hasta humus le trajo a Claudia, ya sabía cuánto le gustaba. Fue un momento precioso e íntimo que hasta mereció una foto, nuestra Jane fue mucho más que nuestra amiga hermana y madre adoptiva, y pasaría mucho tiempo antes de volver a vernos los tres, no nos importó el retraso enorme, Berlín podía esperar un poco más.

Nos despedimos con cariño, como siempre; en mi interior sentí que había algo más esta vez, ella supo que la palpé y me abrazó más fuerte que nunca con sus enormes brazos maternales y su calor de fieltro. En el tren me llevé sus colores de arcoíris y su sonrisa de luna tan grande como un planeta, me hubiera gustado haberle regalado algo ese día más que esa antigua fotografía del Bote en turquesa que tanto le gustó.

Hoy, mirando el pequeño gato peluche con su sonrisa socarrona hecho por ella misma y que me traje de Inglaterra, me doy cuenta que de verdad aquel desayuno banquete ella tenía que prepararlo, porque a pesar de su vitalidad amante de King Crimson y con una hija que acababa de casarse, algo le dijo que ese día sería nuestro último desayuno y nuestro último abrazo de fieltro.

Hoy, Jane acaba de partir, y le escribo esta carta para darle el beso más grande del mundo porque su sonrisa ya es arcoíris. El gato peluche me mira desde mi escritorio, sus ojos de botones brillan y entienden lo que digo. Miramos a lo lejos y nos tomamos de la mano, el gato peluche sonríe más que nunca.

6 comentarios:

campesina dijo...

Esa Jane debe ser tremenda, de quererla para siempre, y ese gato de peluche y ese abrazo de fieltro...

un abrazo por eso

Oriana Di Gonzalo dijo...

Marcelo, amigo. Si entendí bien, te acompaño en la pena por la partida de tu amiga Jane. Fue tu fortuna haberla tenido en tu camino, ese debe ser un gran consuelo, siempre.
Cariños.

Xi dijo...

Me acordé de una canción de Alejandro Filio que se llama Romina. Te la dejo.

http://www.youtube.com/watch?v=hxj6aMfIks0

Sirve también para mecer gatitos tristes.

Abrazos, bis.

.:: SiKoSiS :.. dijo...

que gran mujer, que palabras mas hermosas para describirla, una persona como ella que pasó por tu vida, vale más que cien hipócritos que te quedarán por conocer, nadie como ella, muy buen tema, con su sonrisa de arcoiris.

ARRIENDO CABAÑAS EN PUERTO MONTT dijo...

si las Palabras pudiera resolver tantas interrogantes que tengo las cuidaria como a mis hijos,,,extraño las conversaciones con vino, extraño tu mirada sincera de hermano, extraño hasta tu gata, extraño a lucia,,,, te quiero hermano,,, desde Puerto Montt.

Anónimo dijo...

si las Palabras pudiera resolver tantas interrogantes que tengo las cuidaria como a mis hijos,,,extraño las conversaciones con vino, extraño tu mirada sincera de hermano, extraño hasta tu gata, extraño a lucia,,,, te quiero hermano,,, desde Puerto Montt.