domingo, 1 de junio de 2008

Heston en el aire

El tío Jorge era igual a Charlton Heston. Llegaba de tanto en tanto con su mirada de azules fijos y su enorme altura en su traje de estropajo porque esa era su causa, y tomaba un baño largo, se afeitaba, y comía algo con devoción. Luego tomaba la guitarra y la afinaba por una hora como poseído, y como un susurro y su profunda voz cantaba alguna cosa francesa, terminando siempre con el Penélope de Serrat. Todo el vecindario callaba, el viento también.

El tío Jorge vivía en la calle y en el aire, vendía diarios viejos como si fueran la última noticia, y no acusaba a nadie de ninguna cosa. Me explicaron que él no veía ninguna diferencia, me explicaron muchas otras cosas que ya no recuerdo.

Yo me imagino aún al tío Jorge caminando por sus calles y sus escaleras estrechas como un suspiro, deseándole buenos días a medio mundo pero sin recibir respuesta. Y me lo imagino marchándose a su casa en algún rincón escondido, acostándose con el consuelo de creer que la otra mitad del mundo le pudo haber correspondido el saludo.

Creo reconocer al tío Jorge de tanto en tanto entre calles y escaleras, cuando un susurro me sorprende, y el viento sin prisa ni tiempo pasa volando, y el aire sin hacer diferencias responde el gesto.

14 comentarios:

siempre el mar dijo...

Me han entrado ganas de conocer a ese tío Jorge que nos enseñas y esas calles por las que transita, como siempre genial Marcelo.

Mi próxima entrada será para tí.
Besitos.

carola. dijo...

Gracias por todo, MArcelo. Me ha encantado la historia del tío Jorge. En el fondo, todos esperamos que ese otro medio mundo haga lo propio. Mientras, cada uno de nosotros, haremos todo lo bueno que podamos, como el tío Jorge, intentando no hacer mal a nadie.
Un abrazo sincero.

kany dijo...

Uy...me enconté con mi propia historia,de pronto.
cómo?
magia?

kany dijo...

besines de arcoiris!

kany dijo...

Todo los permisos,la censura y yo no somos amigas.

kany dijo...

Besines de chocolate caliente,pal frio.

Vivian dijo...

Hola Marcelo
Este relato, mezcla de prosa poética, me ha parecido hermoso. Un poco triste, pero hermoso.
El tío Jorge está, no tengas duda, en muchos rincones; y lamentablemente, esa gente indiferente (y maleducada) que no ve más allá de sus narices, también está.
Me encantó “en su traje de estropajo”, además de ser un excelente metáfora…¡Me gusta “estropajo” porque me trae recuerdos!
Un beso grande.
(Hace días estaba por pasar, pero todo se me juntó)

marina dijo...

dar los buenos días, "dar como, en lo hondo del valle, esparce el mirto su fragancia en el aire"...

Llegan los acordes de tío Jorge, Marcelo...

bon dia,
:-)

Sirena Varada dijo...

Afortunadamente existen, aunque pocos, tíos Jorges. No se destacarán por sus logros científicos, deportivos... pero son personas que hacen que el mundo en que vivimos sea un poquito mejor.
Por cierto, yo también creo reconocer personas en el viento, pero el viento contiene la respuesta en su propia fuerza y no en recuerdos de ayeres que ya nunca serán mañana.

Mi afecto a todos lo tíos Jorges que iluminan el mundo.
Un beso

humphrey dijo...

Hermoso,yo por mi parte mandarte un saludo y uno al tio JORGE, pues como el, hace mucho escucho a Serrat.

Un abrazo.
Humphrey.

MATANUSKA dijo...

hola que tal?

como estas?
hoy tengo poco tiempo para leer, jolin lo siento.

besos

Lágrima del Guadiana dijo...

Hay expresiones mágicas en tu relato que he leído y saboreado...

"con su mirada de azules fijos"

"vivía en la calle y en el aire"

.... Encantada :)

Un abrazo

Paz dijo...

Quisiera haber tenido la oportunidad de haber respondido un saludo suyo y de haberle comprado un diario, para regalarle una sonrisa y deleitarme con la suya, magestuosa y pura.

Un abrazo!!!!!

Cpunto dijo...

uno puede ser tanto el tío jorge, acabar habitando los espacios de la calle sintiéndolos más de uno que cualquier rincón bajo techo,

saludos de vuelta,