jueves, 19 de agosto de 2010

Micro ensayo del codo

Un verdadero reojo no se queda en la mirada ni en donde van a parar las manos como si fuera donde van a morir los elefantes, un verdadero reojo no se queda meditando en el gusto que se tenga al clamor, un verdadero reojo se precede sólo a sí mismo en aquello que determina espacio y tiempo, marca el tacto, el calor, el tono del asunto, la altura sobre la mesa o bajo ella, el todo, peor que la sombra, es más oscura, tiene peso corporal, jamás está en tela de juicio salvo cuando niños, pon los codos aquí te dicen, y de esta manera, los odias entonces, odias el tema y a todos, jamás vuelves hablar de él hasta sólo poder reproducir desde la otra esquina para hacer bien tus descargos, no pongas los codos así te dicen, no se te olvida nunca. Entonces aprendes a mirar de reojo, que no lo sepa nadie porque el miedo anuncia algún interés nefasto, aunque sólo sea un mirar, como si fuera de niño haciendo de una nada un jardín.

6 comentarios:

Blanca Estela dijo...

Tantos ríos rotos, y usted con el mismo bote!

campesina dijo...

O aprender a mirar como si fuéramos niños ciegos, cerrar los ojos y abrir las manos en lo oscuro, como mineros atrapados en el fondo de la tierra, 'haciendo de la nada un jardín'.

un abrazo con cariño

L Mery dijo...

inmóvil demanosy codos, algunas veces yen algunas circunstancias, pero de cerebro libre ;) un abrazo grande! L.

Xi dijo...

El verdadero reojo es el que se acompaña de torcida de boca, el que se hace lentamente, como para confirmar que la realidad no es eso.

Besos invisibles.

Anónimo dijo...

Hi there

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Anónimo dijo...

Sin prejuicios, haciendo que mi antiguo correo electrónico a marcelomunch.blogspot.com , que parece ser un foro maravilloso !